El momento de enseñar a nuestros hijos e hijas a controlar sus esfínteres puede ser todo un reto para nosotros como padres y madres.

Y es que, es un momento vital para nuestros pequeños, por lo que, como en cada proceso, hemos de acompañarlos de forma respetuosa y con paciencia.

Por ello, desde Grupo Sorolla Educación hemos elaborado esta guía con pautas para ayudarte en este importante paso, para que el proceso, para ambos, sea más sencillo y fácil de llevar.

 

Consejos para establecer el control de esfínteres

Establecer el control de esfínteres, puede convertirse en todo un desafío. Sin embargo, existen algunos simples pasos para comenzar a ayudar a tu hijo o hija a mostrar control sobre este proceso de manera efectiva, te los contamos:

 

Entender la complejidad del proceso

Lo primero que hemos de pensar es que para nuestro hijo o hija es un proceso muy complejo. De momento, pasa de no tener que controlar y poder hacer sus necesidades cuando quiera y sin problemas, a tener que aprender a anticiparse, conocer las señales de su intestino y vejiga, avisar y esperar.

Si lo pensamos detenidamente son muchos cambios y el aprendizaje de todo este proceso puede ser largo y complicado, por eso, lo primero que hemos de hacer es ponernos en su piel y pensar que no es algo sencillo, solo así, entendiendo la dificultad que conlleva podremos acompañarle de forma respetuosa y con cariño.

 

Dar el paso cuando sea el momento

El momento de eliminar el pañal no podemos marcarlo nosotros como adultos, sino el niño o niña cuando esté preparado. Y es que, para que sea un éxito, deben darse una serie de situaciones en el pequeño para indicarnos que está listo.

Entre las señales que debemos tener en cuenta estarían: cuando sea capaz de sentarse solo, cuando veamos que manifiesta sus ganas de hacer sus necesidades de alguna manera, si vemos que le molesta el pañal y quiere quitárselo cuando se nota sucio o sucia, si pasa largos periodos de tiempo seco, si muestra interés por todo lo relacionado con el aseo, …

Si detectamos alguno o varios de estos síntomas es momento de iniciar el proceso. Como vemos, es el niño o niña el que marca el momento y no nosotros por comparación con otros pequeños. Y es que, es vital, al igual que en muchos otros aspectos del desarrollo, no dejarnos llevar por los ritmos de otros niños o niñas, no es una carrera y cada uno debe desarrollar sus habilidades y lograr los diferentes hitos cuando sea el momento y esté preparado.

Y aunque varía de un niño o niña a otro, en términos generales, el control de esfínteres va de los 18 a los 24 meses aproximadamente.

 

Crear un buen ambiente familiar

Para que todo se desarrolle sin problemas es fundamental que haya un buen ambiente familiar con respecto a esta situación. Y es que, hemos de tener en cuenta que es un proceso que puede durar bastante tiempo, por lo que hemos de tener paciencia y respeto. Además, durante el tiempo que dure el aprendizaje, habrá momentos en los que nos dará la sensación de que damos pasos para atrás, es normal. También hemos de tener en cuenta que, aunque el control diurno se haya adquirido ya, el nocturno es más difícil de adquirir y puede ser más lento.

Además, todos los adultos implicados deben tener la misma actitud, de comprensión y respeto por el proceso, sin prisas, sin castigos, sin presiones. En definitiva, hemos de crear un ambiente flexible y tranquilo.

 

Acompañar y educar

Adquirir un hábito nuevo como este cuesta tiempo, por eso, es fundamental nuestro acompañamiento y ayuda para guiar a nuestro hijo e hija a lograrlo.

Para ello, es importante que cada cierto tiempo recordemos a nuestro pequeño que hay que ir al baño y, aunque no tenga ganas en ese momento, intentar que vaya para que así incorpore el hábito. De hecho, normalmente es en momentos en los que el niño o niña está entretenido haciendo algo que le gusta, cuando se producen las fugas y olvidos.

También puede sernos útil apuntar las horas aproximadas a las que va al baño al día, para así establecer rutinas y saber cada cuánto tiempo hemos de animarle a ir hasta que lo pida regularmente y no tengamos que recordárselo.

Por supuesto, hemos de enseñarle las pautas de higiene adecuadas a la hora de ir al baño y después, como lavarse las manos, limpiarse bien, …

Y al principio, cuando son muy pequeños, han de conocer y saber utilizar las palabras implicadas en el proceso para poder pedir y avisar (caca, pipi, …).

En definitiva, hemos de enfrentarnos a este momento en la vida de nuestro hijo e hija teniendo en cuenta que, para que el proceso culmine con éxito y no desistamos por el camino, deben intervenir factores como:

  • Un desarrollo físico adecuado.
  • Un buen ambiente familiar
  • Un entorno social que facilite este proceso.

Si estos factores entran en juego, como hemos visto, es más fácil que el proceso de acompañamiento en el control sus esfínteres culmine con éxito y de forma menos estresante.

Y en este proceso, es fundamental, también, el papel de los centros educativos, para acompañar a las familias y establecer un ambiente favorable también en el aula, ayudando a los niños y niñas en este proceso vital para su desarrollo y crecimiento.

 

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