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En estos momentos en los que estamos viviendo una situación de incertidumbre y desconcierto de tal magnitud, que conlleva un cambio total en nuestras vidas, tenemos que hacer una “parada obligatoria” y reorganizar nuestro día a día, con el fin de sobrellevarlo de la mejor manera posible y pensando muy especialmente en los más pequeños.

Sin duda, nos encontramos ante uno de los mayores retos que podamos haber vivido hasta el momento, pero seguro que siguiendo las recomendaciones de los expertos y actuando con responsabilidad, lo superaremos.

A continuación, os ofrecemos una serie de pautas generales esperando que os resulten de utilidad y que las podáis adaptar a vuestras situaciones particulares.

Trasmitir tranquilidad y seguridad a nuestros hijos e hijas. Para que estén lo más tranquilos posible, lo primero es que, sobre todo, mamá y papá mantengan la calma y les hagamos sentir seguros. Dar seguridad y confianza informándoles de que hay muchos profesionales sanitarios para curar, entender el virus, reducir sus riesgos y encontrar una vacuna, puede ayudarles. También es importante vigilar nuestras conversaciones con otros adultos, ya que ellos nos escuchan y perciben nuestros miedos y preocupaciones.

 

Cuidar de uno mismo para cuidar a los demás. Es necesario que mamá y papá se den ese “pequeño-gran” permiso para desconectar en algún momento. Buscar tiempo para uno mismo y practicar alguna actividad que nos haga sentir bien y nos llene de energía positiva. Actividades como escuchar música, practicar un poco de ejercicio, yoga, meditación, bailar, leer, hablar con algún amigo, nos ayudarán a sentir emociones agradables y a afrontar con mejor salud mental estos días. Usar el humor, es otra recomendación muy valiosa. El humor es una emoción que ayuda a mantener el miedo y otras emociones desagradables “a raya”.

Planificar las rutinas diarias. Especialmente a los niños y niñas, las rutinas les dan seguridad y tranquilidad, ya que les permiten saber lo que va a ocurrir en cada momento. Por este motivo, es importante que elaboréis un horario con las rutinas y actividades a realizar cada día. En este horario, os aconsejamos:

  • Respetar los horarios de sueño. Según la OMS, entre los 3 y 12 años, las horas de sueño aconsejadas son entre diez y doce.
  • Practicar diariamente ejercicio físico. Especialmente los niños y niñas necesitan moverse. El ejercicio les ayudará a descargar energía, a regular su equilibrio emocional y a descansar mejor. Hay que intentar buscar algún espacio en el que puedan correr un poco, bailar, saltar, jugar a la pelota, etc.
  • Diferenciar entre los horarios y rutinas de un día entre semana de los del fin de semana.
  • Marcar los momentos en los que pueden ver la televisión o pueden conectarse a tablets u otros dispositivos.
  • Preparar el menú semanal en familia de forma sana y equilibrada. Les podemos dejar elegir el fin de semana alguna comida o cena especial. También puede resultar divertido que lean una receta o que nos ayuden a preparar una ensalada, galletas, etc.

Trabajar la autonomía personal. Con frecuencia, en nuestro día a día, nos levantamos todas las mañanas con prisas y en ocasiones nuestros hijos e hijas no realizan tareas por este motivo. Ahora, tenemos más tiempo y podemos fomentar más su autonomía personal. Podemos aprovechar para enseñarles el esfuerzo que requiere mantener la casa ordenada y en buenas condiciones, implicándoles en los quehaceres domésticos: recoger la ropa, guardarla, hacer la cama, poner la mesa, incluso aprovechar para ordenar los armarios de ropa y cajones de juguetes, valorando siempre su esfuerzo, y no tanto el resultado de las tareas realizadas. Además, estaremos reforzando su autoestima y seguridad en sí mismos.

Ayudarles a expresar sus emociones. Podéis animarlos a elaborar un diario, destacando aquellas vivencias del día que más les hayan gustado y cómo se hayan sentido. En función de la edad, pueden desde hacer un dibujo y/o escribir una palabra hasta escribir una verdadera redacción. También podéis crear un rincón de las emociones, donde poder hablar y preguntarles cómo se sienten. Podemos utilizar frases como: Parece que te veo preocupado, ¿quieres que hablemos? Quizás si hacemos un dibujo sobre cómo te sientes, te ayude a encontrarte mejor. Entiendo que te sientas un poco triste, a mí también me pasa. Para los más pequeños es aconsejable utilizar dibujos para enseñarles a identificar cada emoción. 

Mantener los contactos. Al menos una vez al día, resulta aconsejable hablar por teléfono o a través de otros dispositivos, con otros familiares y amigos. Es una forma de que estén entretenidos y que sientan emociones agradables compartiendo experiencias e interesándose por los demás, sobre todo por nuestros mayores. Además, de este modo, trabajamos los valores de empatía y responsabilidad.

Protegerles de toda información que les pueda ocasionar malestar. Es conveniente que no se expongan mucho tiempo a noticias sobre el problema. La prioridad debe ser proteger a nuestros hijos e hijas de aquella información que no son capaces de gestionar ni entender y que puede contribuir que aparezcan miedos y preocupaciones.

Aprovechar esta situación para pasar más tiempo de disfrute y ocio en familia, algo tan necesario y escaso habitualmente. Ver una película juntos, cantar una canción, hacer una manualidad, o charlar tranquilamente. Es importante regalarles momentos de atención y escucha plena, sin estar pendiente del móvil o de otras tareas, de expresarles nuestro afecto y cariño y de disfrutar en familia.

Aprovechar al final de cada día, para DARLES LAS GRACIAS por su esfuerzo y por todas aquellas pequeñas-grandes cosas que habrán hecho ese día que os habrán hecho sentir alegría y sentiros afortunados por tenerles en vuestras vidas.

¡Mucho ánimo! Todo pasa y todo sigue.

Sonia Navas Costa

 Psicóloga – Orientadora educativa

Colegio Martí Sorolla

Grupo Sorolla Educación