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¿Qué hacemos? ¿Cómo lo hacemos? ¿Qué es bueno para ellos? ¿Tienen que hacer actividad física? ¿Cómo? ¿Qué es saludable?

Ante todo, mantengan la calma. No se me estresen, que bastante tenemos con la que nos está cayendo.

Desde mi punto de vista, hay cuatro pilares básicos para tratar de mantener sanos a nuestros retoños (también sirve para adultos): la actividad física, la alimentación, el descanso y la gestión del estrés.

Respecto a la actividad física la OMS nos dice que los jóvenes entre 5 y 17 años deberían realizar al menos 60 minutos diarios de actividad física de intensidad moderada a vigorosa. Ojo, que parece sencillo, pero no lo es tanto. Si normalmente esto ya era complicado, ahora con la situación que estamos viviendo, es más difícil todavía. Y, ¿qué hacemos? Pues seguro que los maestros y profesores de Educación Física les han hecho llegar algunas pautas para realizar actividad física saludable en casa. Solo se trata de ponerlas en práctica usando el sentido común.

Desde que se inició el confinamiento no han dejado de proliferar propuestas online sobre entrenamiento en casa para la población en general, pero también para niños y adolescentes. Con este tipo de propuestas hay que tener claro que son generalidades y que hay que adaptarlas a las condiciones individualidades y tener cuidado con la técnica de los ejercicios, la intensidad, la cantidad de entrenamiento, realizarlo de manera progresiva, etc.

Para la práctica de actividad física de manera adecuada hay que tratar de realizarla en un horario programado y, además, ponerse ropa adecuada. Es muy importante realizar un calentamiento y realizar las actividades de forma progresiva. No podemos ponernos de repente a realizar ejercicio como si fuésemos súper deportistas.

Beneficios Actividad Física

Recordemos que la actividad física tiene efectos beneficiosos sobre el crecimiento, ayuda en la prevención de la obesidad y de enfermedades cardíacas, mejora la función intestinal y las defensas, favorece el desarrollo psicológico y la autoestima, reduce la ansiedad, mejora el humor y favorece el sueño.

La Alimentación

Otro de los aspectos que hay que tener en cuenta es la alimentación. Para llevar una alimentación saludable deberemos evitar los ultraprocesados, la bollería y los antojos, y tratar de consumir alimentos reales: verduras, hortalizas, frutas, pescado, legumbres, frutos secos, etc. Además, podemos aprovechar para compartir la cocina con nuestros hijos e hijas y aprender con ellos a cocinar de forma sana.

 El Descanso

El siguiente punto que hay que destacar es el descanso. Es importante que los niños y niñas duerman las horas que les corresponde por su edad. En este sentido hay que tratar de mantener los buenos hábitos de sueño. Un buen descanso favorece los procesos de atención y memoria y ayuda a asentar lo que se ha aprendido. Desde los 3 a los 5 años necesitarían entre 10 y 12 horas; de 6 a 10 alrededor de 10 horas; y un adolescente necesita entre 8 y 10 horas. Con los adolescentes es un poco más complicado porque tienden a acostarse más tarde. Por lo que, entre semana, debido a los horarios escolares, se les acumula el sueño y tienden a recuperarlo el fin de semana durmiendo más horas. Por todo esto es recomendable intentar mantener con ellos el horario de sueño. Lo sé, con los adolescentes va a ser una pelea. Y aquí enlazamos con el siguiente punto, que será la gestión del estrés. Pongámonos en su lugar y seamos un poco condescendientes.

 La Gestión del estrés

Respecto a la gestión del estrés debemos tener claro que todo lo visto anteriormente tiene gran influencia. Aquí quiero destacar la importancia de intentar disminuir el tiempo ante las pantallas y tratar de realizar juegos activos. También va a ayudar mucho establecer rutinas y horarios. Debe haber un horario para levantarse, asearse, vestirse y, muy importante, acostarse. Sí, es importante que se vistan y se arreglen para que no se vean arrastrados por la apatía y el aburrimiento. Mantener el horario de comidas, intentar realizar alguna actividad que implique movimiento y cambiar de posición, como mínimo, cada hora para evitar posiciones mantenidas durante mucho tiempo que seguramente les provoquen molestias y dolores.

Actividades Académicas

También es bueno tener un horario bien marcado para realizar actividades académicas, sin que sea un horario interminable. Es bueno que sepan cuando comienza y cuando finaliza. En el mejor de los casos habrá quien tenga un horario de clases online y mantenga contacto diario con sus compañeros y profesores. Esto es positivo porque siguen una rutina y tienen el horario muy bien delimitado, siempre que luego no se pasen el resto del día cara a las pantallas. Para aquellos estudiantes que no tengan la suerte de recibir clases online, es positivo que se les organice un horario delimitado de actividades, que podemos llamar académicas, en el que tengan que realizar las tareas que desde sus colegios se les envíen o dedicar tiempo al arte, lectura, música…

Empatía

Por otro lado, intentemos comprenderles, hablar con ellos, mantener la calma, tratar de mostrarnos cercanos y positivos, mantener nosotros también unos hábitos saludables. En definitiva, ser su mejor ejemplo.

Resumiendo, debemos intentar que se muevan, que se alimenten de la forma más saludable posible, que descansen las horas que toca, que mantengan unas rutinas y horarios que les darán seguridad y les permitirán tener ocupado su tiempo de manera razonable.

Juan E. López Gramage

Sports school coordinator and high school tutor

Julio Verne School

Grupo Sorolla Educación