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No hay discusión en cuanto a la importancia de crear en las aulas de primaria un hábito de lectura que los pueda acompañar a lo largo de su vida, porque a estas edades es cuando se puede desarrollar dicho hábito y dar valor a la lectura por placer. Pero también es muy importante apoyarlo y reforzarlo desde casa.

El fomento de la lectura debe constituir un pilar básico insustituible en todos los centros, ya que en gran medida estimula la imaginación y ayuda al desarrollo del pensamiento abstracto, así como enriquece el vocabulario, ejercita el cerebro, fortalece la capacidad de concentración y atención, se práctica la lectura mecánica y comprensiva, fomenta su curiosidad y un largo etcétera. Pero ya no estamos en el contexto del centro y el confinamiento nos brinda una buena oportunidad para crear ese hábito de lectura en nuestros hijos/as que los acompañe durante toda la vida.

La lectura libre y no concebida como un aprendizaje sino por gusto, afición o placer es lo que entendemos como hábito lector. La lectura como aprendizaje o lectura funcional como la llama Eveline Charmeux (1988) en su obra Cómo fomentar los hábitos de lectura, los lectores solo obtienen información y conocimiento. En la lectura por placer se crea un vínculo entre el lector y el libro que es capaz de divertir, entretener, desarrollar la imaginación, enriquecer el vocabulario, conocer lugares nuevos y exóticos… sin ningún propósito concreto más allá de del placer que otorga la lectura.

Según la teoría de Piaget (1986), entre los 7 y los 12 años comienza una etapa que llamamos de operaciones concretas en la que el niño/a está preparado para crear una afición o hábito. Durante esta etapa es de vital importancia para cumplir nuestro objetivo plantar la semilla que luego, durante la adolescencia, germine en un hábito de lectura placentera ya consolidada que permita atraer y seducir a nuevos lectores jóvenes, contando sus vivencias y sueños que hayan surgido a través de la lectura por placer.

Para comenzar con esta afición no hay nada mejor que predicar con el ejemplo y que los niños y niñas tengan a su alcance libros acorde a su edad y nivel de lectura para que puedan sumergirse mediante su curiosidad dentro del mundo de la lectura.

Ideas para llevar a cabo en el ámbito familiar:
  • Tener en casa libros adecuados para la edad y el nivel de lectura del niño/a.
  • Durante la compra de libros los niños y niñas siempre debe de tener la supervisión de un adulto.
  • Incluir la lectura en algún momento del día para crear un hábito y que se vuelva necesidad.
  • Inculcar la lectura como entretenimiento.
  • Nunca forzar la lectura ni corregir constantemente, ya que puede frustrar al niño y tener un resultado indeseado.
  • Los libros deben de estar al alcance del niño/a para que pueda ojearlos y curiosear cuando le plazca.
  • Predicar con el ejemplo. Desde edad temprana, la imitación es parte de su naturaleza y ver a un adulto con un libro hará que se acostumbren a convivir con ellos y que sean parte de su vida cotidiana. La afición por leer se contagia.
  • Habilitar en casa una zona de lectura con una pequeña biblioteca donde las portadas estén a la vista, que sea tranquila y ausente de ruido.
  • No obligar a leer ya que puede tener un sentido contario al que buscamos.
  • Acompañar siempre que se pueda al niño a bibliotecas y cuentacuentos para relacionarlo con el mundo de la lectura.
  • Los cuentos y los comics también son literatura, siempre que se adecuen a su edad. (Barandiarán, 2008)

Por regla general los niños/as con un hábito de lectura por placer son buenos estudiantes, muestran una mayor disposición a la atención durante una explicación, se concentran más y mejor, aumentan la capacidad de retención y memorización y son capaces de comprender y asimilar con más rapidez los nuevos conceptos.

Al final, cualquier facilidad para que el niño/a desde temprana edad este motivado por la lectura placentera y no caer en una actitud equivocada que haga que los más jóvenes prefieran otro tipo de entretenimiento como la consola o la televisión, son las claves para conseguir crear un hábito de lectura.

Por último, y es uno de los grandes errores, no impacientarse si las estrategias que aplicamos no funcionan de inmediato, ya que cada niño y niña actúa y piensa de forma diferente. El proceso es lento y la constancia es muy importante, porque una simple motivación intrínseca o extrínseca hará que la lectura toque su fibra y descubrirá una gran afición con una aventura nueva en cada libro.

Para animar un poco más a crear este hábito de lectura por placer os invito a que con vuestros hijos e hijas, elijáis portadas de libros o cuentos que hayan leído, y que se conviertan en los protagonistas, representando de la forma que queráis: disfrazados, con juguetes, material reciclado… la portada del libro.

Rubén Dato Pascual

Primary Tutor

La Devesa School Elche

Grupo Sorolla Educación